• Luis Angel Rincon

Visa para Aruba: situación de un venezolano que vive en la isla

Después de mucho tiempo amenazando con que tomarían medidas más estrictas para regularizar la entrada de migrantes venezolanos, Aruba exigirá a los viajeros una visa temporal para ingresar a la isla.

El gobierno caribeño aseguró que el proceso de petición de esta visa puede tardar unos seis meses. El requisito no aplicará para quienes posean una visa para Estados Unidos, Canadá, Reino Unido e Irlanda.



La primera ministra Wever-Croes señaló un aumento en la migración irregular procedente de Venezuela. “Se llega a esta decisión después de constatar que la situación en Venezuela empeora”, fueron sus palabras.

Ya sea en avión o por carretera, cada vez son más los venezolanos que dejan el país por una estabilidad económica que desde hace mucho consideran perdida. Incluso se han registrado balsas con inmigrantes venezolanos que llegan a las islas más cercanas del Caribe.

Estos casos simplemente reflejan que las condiciones para emigrar cada vez son peores, sobre todo, para la población con menos recursos. La mayoría de los venezolanos que necesitan emigrar deben esperar demasiado para obtener un pasaporte y muchas veces se les hace imposible acceder a dólares.

Lo curioso es que, a pesar del boom turístico, la estabilidad económica de países como Aruba es muy precaria, razón por la cual toman como una amenaza cualquier entrada masiva de inmigrantes. Prefieren sólo turistas.

Son raros los casos de trabajadores que sean recibidos con los brazos abiertos, como mi amigo Tareck de Atencio y su experiencia en la industria hotelera.

Hace unos años ante la situación crítica que ya se veía venir en Venezuela, Tareck decidió tomar la oportunidad de trabajar en una cadena importante de hoteles en Palm Beach.

Poco a poco, con trabajo constante, fue escalando y ahora es gerente en una importante cadena que no menciono para no hacerle publicidad.

Le escribí a Tareck para preguntarle cómo quedaría su situación tras el anuncio de solicitarles visas a los venezolanos. Sería una lástima que una carrera en ascenso se viera perturbada por esta medida.

—Menos mal que por ahora tengo visa estadounidense —me dice Tareck con su buen humor de siempre.

Me comenta que la popularidad de Aruba sube constantemente, no solo gracias a sus playas y paisajes, sino también al buen trato de su gente, la buena vida nocturna y el elevado nivel de seguridad y estabilidad política, condiciones que Venezuela no puede ofrecer desde hace muchos años.

Tareck se encuentra con un tipo de visa de trabajo que obtuvo porque su compañía le dio el Sponsorship.

—Si no fuera así, me queda la posibilidad de apelar al refugio sirio.

Entonces recordé que la madre de Tareck era hija de inmigrantes de Siria que llegaron a Venezuela huyendo de la guerra y el gobierno de aquel entonces les dio facilidades para que rehicieran sus vidas.

Precisamente en la mueblería de sus abuelos en Puerto La Cruz, su mamá conoció al papá de Tareck.

Es increíble como el venezolano que fue un pueblo tan abierto con todos los extranjeros, ahora se vea rechazados en muchos países a los que llega apenas con lo que lleva puesto. Duele mucho más que esto países sean precisamente nuestros vecinos.

Sobre todo, duele cuando el rechazo viene de una isla llena de contrastes y variedad como Aruba, donde se mezclan colores, lenguas y sabores. Ojalá que pronto los venezolanos seamos de nuevo bienvenidos sin muchas restricciones.

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