• Luis Angel Rincon

Venezolanos en el Caribe: ¿Jamaica es una opción?

Hace un par de meses la Agencia de Refugiados de las Naciones Unidas (Acnur) señaló que ya son cuatro millones el número de venezolanos que han abandonado el país por la crisis. Lo más preocupante es que esta cifra seguramente seguirá en aumento en los próximos años.

Ya sea en avión o por carretera, cada vez serán más los venezolanos que dejarán el país por una estabilidad económica que desde hace mucho consideran perdida.

Por otro lado, un fenómeno preocupante que también se ha registrado es la llegada de balsas con inmigrantes venezolanos a las islas más cercanas del Caribe. Las orillas de Trinidad y Tobago, Curazao, Aruba y Bonaire se han visto sorprendidas con el arribo de estas pequeñas embarcaciones, muchas veces improvisadas.

Estos casos simplemente reflejan que las condiciones para emigrar cada vez son peores, sobre todo, para la población con menos recursos. La mayoría de los venezolanos que necesitan emigrar deben esperar demasiado para obtener un pasaporte y muchas veces se les hace imposible acceder a dólares, a pesar del aligeramiento del control de cambio instaurado en el país.

La peor opción –emigrar con desespero y de manera ilegal– se ha vuelto para muchos la única salida. Muchos terminan pagándole a manos corruptas por un pasaporte a sobre precio. También el hecho de que escojan como destino pequeños países que históricamente han vivido crisis tan o más fuertes que la venezolana, nos habla del nivel de este desespero.

A pesar de los inestables boom turísticos, la estabilidad económica de estos países del Caribe es muy precaria, razón por la cual toman como una amenaza cualquier entrada masiva de inmigrantes. Prefieren sólo turistas. Por esto la férrea y exagerada respuesta en el trato a los venezolanos que llegan a trabajar, como se ha visto en Trinidad y Tobago.

Si pensamos en una opción en el Caribe para los venezolanos que puedan viajar de una manera más segura, se destaca la isla de Jamaica, la tierra del “no problem”.

Su pequeña economía ha prosperado en los últimos años, sobre todo en el sector turístico, en el cual no faltan las ofertas temporales para los que buscaban trabajo. La isla recibe a más de tres millones de viajeros al año y entre ellos tienen la puertas abiertas para los sudamericanos.


Una hermosa vista de Kingston Town

Para un venezolano, Jamaica es un destino factible, ya que no se requiere visado alguno. Solamente es necesario el pasaporte vigente y la vacunación contra la fiebre amarilla.

La naturaleza de Jamaica recuerda mucho a la costa de Venezuela. Un paisaje de playas espectaculares y montañas azules. Por lo general su gente es amable y sosegada; por algo es la tierra del rey del reggae Bob Marley, cuya casa natal ahora funciona como mausoleo.

Al noreste de la isla, se encuentra la famosa Montego Bay, mi punto favorito de la isla, conocido como “el resort por excelencia”. Este puerto cuenta con playas de arenas blancas y un mercado diseñado para turistas.

Ahora si se tiene el plan de quedarse y conseguir empleo, así sea por una temporada, la estadía se vuelve más ardua. La única manera de trabajar legalmente en Jamaica sería contando con una solicitud de una empresa de la isla. Además se vuelve más difícil, porque debe demostrarse que ningún jamaiquino podría realizar el mismo trabajo.

Pero quién sabe, también en cuestiones de emigrar la suerte mete mucho la mano y quizás se logre salir con la fortuna de vivir en este paraíso caribeño.

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