• Luis Angel Rincon

Un viaje gratis de Barcelona a París gracias a Bla Bla Car

Hoy quisiera hablarles de un servicio muy útil para el viajero. Se trata de Bla Bla Car, una plataforma digital para compartir un carro durante un viaje largo. Ya no tienen que hacer autostop en medio de la carretera.

Desde que lo usé por primera vez me encantó esta plataforma por muchas razones. Primero, porque se ahorra bastante dinero. Siempre les va a salir más barato usar un servicio de Bla Bla Car comparado con el precio para el mismo trayecto en tren o autobús.

En caso de que pongan ustedes el auto, podrían pedir como pago que les costeen parte de los gastos del viaje. Además, por lo menos en Europa, viajar en carro es más rápido que el tren o bus, aunque nos toque hacer algunas paradas.

Por lo menos yo soy de los que gustan de compartir durante un viaje. No suelo leer en la carretera, porque me mareo, así que el trayecto se me hace más ameno acompañado. Conversar durante el viaje suele generar un clima de intimidad y confianza muy peculiar.

Lo mejor es que la gente que usa Bla Bla Car suele estar más que acostumbrada a compartir espacio con desconocidos. Por lo que no hay que temer.

Recuerdo la primera vez que lo usé. Estaba en Barcelona sin un centavo, mientras que unos amigos muy queridos se encontraban en París por unos días y me estaban esperando. Revise todas las opciones. No podía costear ningún boleto en ese momento. Tendría que esperar como una semana a que me cayera un pago y ya sería muy tarde para ver a mis amigos.



Así que recurrí a Bla Bla Car. Un par de horas después ya me encontraba en un carro de un desconocido que iba rumbo a la Ciudad Luz.

Se llamaba Said, y era de Irán. Estaba de negocios en Barcelona. Aunque era ingeniero, Said trabajaba en ventas para una compañía muy reconocida. Llevaba doce años viviendo en París, donde lo esperaban su esposa y una bebé. Estaba muy animado por volver a su nueva casa.

Esta fue una de las primeras ocasiones que conversaba largo y tendido con un musulmán. Claro que antes había conocido a varios, pero no había tenido la oportunidad de profundizar en una charla con ellos. Les confieso que aún mantenía algunos prejuicios a la hora de tratarlos.

Creo que Said lo notó y me estuvo contando sobre lo complejo que era ser musulmán en Europa. Pueden encontrarse con discriminación a la hora de obtener un trabajo, una vivienda, además de la desconfianza de las miradas en los negocios y un rechazo injustificado.

Realmente no se le hizo difícil adaptarse a París, quizás por ser una ciudad cosmopolita. Para Said, simplemente hay que tener una mente más abierta.

—Yo sé que Francia no es mi país, sé que hay cosas que no puedo hacer.

Por ejemplo, no compartía, pero respetaba que la gente tomara alcohol. Pero no aceptaba que alguien entrara a su casa con una botella de vino ni con carne de cerdo. Muchas veces le costaba cumplir con sus oraciones diarias y sus compañeros de trabajo no entendían la importancia de este ritual.

—Yo sólo trato de vivir según mi creencias.

En unas cuantas horas me hizo entender que los que son distintos a nosotros merecen nuestra consideración, así se encuentren lejos de su tierra.

Si no hubiese recurrido a Bla Bla Car aquel día, me hubiera perdido la posibilidad de conocer al generoso de Said, quien me llevó gratis en su carro a otro país para que me encontrara con mis amigos.


Bla Bla Car está disponible en muchos países, pero hay algunos donde es prácticamente imposible usarlo. En Aruba, por ejemplo, sería imposible, por el tamaño del país.

  • Negro del icono de Instagram

©2019 by Salir de Venezuela. Proudly created by me, Luis Ángel Rincón.