• Luis Angel Rincon

Se buscan talentos venezolanos para el trap en Miami

Cualquiera que sea un fanático de la música sabe que en el comienzo de la carrera de todo artista se encuentra un cazatalentos, una persona con un oído fino y los contactos para llevar a un cantante desconocido a la fama.

Hoy quisiera compartir con ustedes la experiencia de mi amiga Zonia Yépez, venezolana que dedica su vida en Miami a pescar futuras estrellas que aún no han recibido la atención que se merecen.

Antes los cazatalentos se caracterizaban por recorrer distintos escenarios, ahora a Zonia le basta su celular y recorrer YouTube y redes sociales hasta encontrar un joven que muestre un talento especial.

—Yo todos mis contactos los establezco a partir de las redes. Allí es que están los nuevos talentos para trap y reguetón.



El reguetón se ha establecido como el sonido de la música pop en español, y nada indica que esto vaya a cambiar. Pero las búsquedas de Zonia últimamente se han centrado en “artistas” de trap, una música que mezcla todo tipo de género, desde el propio reguetón hasta hip-hop, con voces distorsionadas por el autotune y exceso de sintetizadores.

—Es un género muy polémico. Por eso mismo me interesa. Quiero descubrir lo que quiere la gente.

Incluso por amantes del tan vapuleado reguetón, el trap no es muy bien visto por su sonido oscuro y líricas que pintan un estilo de vida relacionado con la violencia y hasta la delincuencia. En Venezuela recientemente ocurrió una tragedia en un concierto de trap del cantante Neutro Shorty.

—A veces parece música para aquellos que les gusta vivir fuera de la ley. Hay que ver cómo gusta a los más jóvenes.

Para Zonia los chicos de los barrios se identifican plenamente con el trap. Para ellos esta música habla su idioma: sobre lo difícil que es la vida, sobre el sexo y sobre las drogas.

—Para ellos este tipo de música es sincera. Tienes que haberlo vivido para sentirlo como propio.

Gracias a su trabajo con los “traperos” ha sido empleada del año en la casa productora un par de veces. Sin embargo, el corazón musical de Zonia está comprometido con otros ritmos.

—Qué diferencia con el vallenato. Esa sí es mi música. Es que yo soy mitad colombiana.

Aunque suene contradictorio, Zonia dice que no puede evitar la nostalgia de Venezuela cuando escucha vallenato, un ritmo que ella confiesa le llega al alma y asegura que es tan nuestro como colombiano.

Nos dice que gran parte de la riqueza del vallenato está precisamente en sus letras. Estas cuentan historias de amores o nostalgias.

—Esa es la música que crecí escuchando en Maracaibo, en mi barrio Curva de Molina.

Zonia creció en esta zona del oeste de Maracaibo que concentra una de las mayores poblaciones proveniente del vecino país. Allí todavía vive su familia, a la cual regularmente ella puede ayudar gracias a su trabajo duro en Miami como cazatalentos.

—La vida en Venezuela cada día es más dura. El estado Zulia es de las zonas más golpeadas. Y el oeste de Maracaibo se ha convertido en un cochinero.

Esta maracucha reclama que las malas políticas de gobierno hayan llevado a un deterioro de la vida de los venezolanos y que cada días serán más a los que no les quedara más que tomar sus maletas y buscar otros caminos.

—Ojalá que Venezuela encuentre el camino del progreso.

  • Negro del icono de Instagram

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