• Luis Angel Rincon

Rumbear en Buenos Aires y Montevideo: comentarios de un venezolano

Las ciudades del Cono Sur, particularmente Buenos Aires y Montevideo, cuentan con una gran variedad de actividades y distracciones que ofrecer al viajero o a aquellos venezolanos que las escogieron como su nuevo hogar.

Particularmente estas ciudades son muy conocidas por la vibrante variedad de su vida nocturna. Digamos que hay por lo menos un local nocturno para cada gusto.

Además, a diferencia de Caracas, la rumba no está aislada a unas cuantas zonas de la ciudad, sino que los distintos barrios cuentan con sus boliches.

Claro, no será lo mismo bolichear en Recoleta que ir por unas cervezas artesanales a San Telmo o de fiesta a los locales más exclusivos de Puerto Madero, por hablar de la rumba en Buenos Aires.

También se debe tener en cuenta a la hora de rumbear las distintas costumbres y los horarios muy curiosos de la fiesta en el Cono Sur. Podríamos decir que son ligeramente similares a los de la marcha en España. Aunque con sus excentricidades.

Por ejemplo, ¿quién se imaginaría que mucha gente en Montevideo antes de salir a rumbear toma una siesta? Además necesitas una danza de dólares para poder costear los gastos.



A los venezolanos nos parece muy raro que para ir de boliche nos acostemos muy temprano y nos levantemos a las dos de la mañana (ni que fuéramos a una maratón). Pero así funciona en Montevideo.

También hay que tener en cuenta que la rumba en el Cono Sur empieza a las tres de la mañana. Antes de eso, hay gente que suele encontrarse en locales tipo pub entre las once de la noche y las dos de la mañana. A esto lo llaman “hacer la previa”. Como bien dice esta frase, se trata de disfrutar y compartir un par de tragos mientras se conversa con los amigos antes de ir a echar un pie.



También encuentro infinita la oferta de bares para aquellos que quieren pasar una noche relajados o para quienes desean tomar algo antes de ir al boliche. Dudo que se puedan conocer todos, incluso viviendo en la ciudad. En muchos de ellos se cuenta con la opción de “picar algo”, ya sean papas fritas, pizzas o tapas.

Muchos de estos pub a eso de las dos de la mañana retiran las mesas y sillas para que todo el local se transforme en un boliche. Una idea muy práctica.

Por lo general en los boliches se puede bailar pop, reguetón, cumbia pop, quechengue y otros estilos de música contemporánea, según el local.

Les recomiendo que lleven un calzado cómodo. Al igual que en España se debe estar preparado para recorrer más de un boliche en una sola noche. Por lo general, nadie se casa con un solo local, por más que lo disfrute.

El sureño en verdad aplica aquella máxima que dice que en la variedad está el gusto.

Otra características de la rumba sureña que llamó mucho mi atención fue que nadie baila en pareja. La mujeres y lo hombres suelen bailar en grupo, en un especie de pequeños círculos.

Así que si eres de los que gusta de bailar pegao, ir de boliche te va a parecer muy singular, lo que no quita que incluso así se pueda disfrutar hasta al amanecer.

Sonya y yo no dejamos de echar nuestro pasito, pero claro nos veían como los turistas a contracorriente.

Obviamente, la rumba es hasta el amanecer, pero es muy fácil que la mañana te agarre en plena fiesta cuando saliste de tu casa a las dos de la mañana, y además dormirte unas cuantas horas antes.

Se podría decir que rumbean con ventaja, así cualquiera aguanta una amanecida.

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