• Luis Angel Rincon

La hallaca, un plato que nos regresa directamente a Venezuela

Ningún plato representa con mayor consistencia la gastronomía venezolana que la hallaca. Así en otros rincones de América tenga su correspondencia en los tamales, nada se compara con una hallaca, quizás por su elaboración más compleja.

La palabra “hallaca” proviene del guaraní y deriva de la palabra “ayúa” que significa mezclar o revolver. Otras versiones presumen que la palabra procede de alguna lengua aborigen del occidente de Venezuela, cuyo significado es “envoltorio”.

Sea cual sea el origen de esta palabra, sabemos que “la hallaca” es completamente venezolana, tanto por su nombre como por su confección. Este plato navideño es el orgullo reyna de nuestra cocina.

Sin distinciones sociales, se presenta en la mesa de cada familia venezolana, aportando un toque de maravilloso gusto. Es que la hallaca es la expresión más visible del mestizaje del venezolano.

Desde su cubierta de hojas de plátano hasta la masa de maíz coloreada con onoto, pasando por los detalles que adornan y componen su guiso, cada ingrediente parte de diferentes raíces que se complementan armoniosamente. Sus sabores españoles de dejan apreciar en su interior, en los distintos guisos compuestos de carnes de gallina, cerdo y res, aceitunas, alcaparras y pasas, todo picado finamente. Cómo resistirse a este manjar exquisito.



La preparación y cocción de las hallacas es larga y requiere paciencia. Se toma por lo menos dos días y suele hacerse en familia, las cuales se dividen las distintas etapas de preparación. Es un plato que nos llega de una época más lenta y sosegada. Una hallaca requiere tiempo, calma y mucho ánimo.

La hallaca no sólo nos identifica y marca el tono de la temporada de las fiestas, sino que nos reúne en familia y hasta nos acerca a los vecinos. Como un gesto de cariño, suele regalarse hallacas de una familia a otra.

Cada vez son más los venezolanos en el exterior que ofrecen hallacas para alegrar las navidades de sus compatriotas. Otros se atreven a realizarlas en casa, a pesar del largo proceso.

En verdad, fuera de Venezuela su elaboración es bastante factible. Casi todos los ingredientes forman parte de la cocina americana, hasta el onoto.

Lo más difícil de conseguir son las hojas de plátano. Por lo menos acá en Europa abundan entre lo venezolanos las hallacas envueltas en papel de aluminio.

Muchos venezolanos en el exterior aconsejan buscar en los abastos chinos, ya que ellos usan mucho estas hojas para sus comidas. En caso de que no las consigan en donde viven, pueden envolver en papel encerado y luego en aluminio si las van a cocinar en agua.

Lamentablemente con este proceso las hallacas pierden el toque ahumado que sólo les da las hojas de plátano, pero por lo menos en esta Navidad se sentirán más cerca de Venezuela.

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