• Luis Angel Rincon

Hasta en la galaxia más lejana, uno se encuentra con un emigrante venezolano

Obviamente mi esposa Sonya y yo no somos tan sabios como Yoda ni tan fuertes como Luke Skywalker, pero les puedo decir que siempre soñamos con recorrer los lugares y naves que nos cautivaban en la saga de Guerra de las Galaxias. Por lo que en este último viaje que hicimos a Florida no nos perdimos la oportunidad de pasar por Orlando a disfrutar de su nueva atracción: Star Wars: Galaxy’s Edge.

No tengo palabras para explicarles lo fantástica que fue esta experiencia. Pasamos una tarde fabulosa explorando todo lo que esta atracción tiene que ofrecer. A cualquier rincón que volteáramos nos encontrábamos con detalles muy bien cuidados. Tal como las películas, nos olvidamos que nos encontrábamos en un set.

De repente nos vimos inmersos en la Black Spire, en el planeta de los Batuu. Nos codeamos con smugglers como Han Solo, droids y otras extrañas criaturas bajo la mira de la Primera Orden.

Como turistas que somos, así sea en el espacio exterior, estábamos allí para consumir, por lo que visitamos un mercado callejero, compramos en los puestos de comida, disfrutamos de una deliciosa Blue Milk y nos fuimos directo a la Oga’s Cantina, uno de los antros más infames de la galaxia.

Sonya, más fanática que yo del universo fundado por George Lucas, tenía la urgencia de explorar cada rinconcito y conocer a cada alien y droid de este territorio.

Curiosamente, justo antes de entrar al carrito, nos atendió uno de estas criaturas: un venezolano, quien me reconoció como un paisano (primera vez que me dicen que tengo cara de caraqueño). Mientras esperábamos nos contó rápidamente su historia y cómo terminó trabajando en Disney.

Alexis es uno más de los millones que se han visto forzados a dejar Venezuela, con la esperanza de encontrar medios económicos suficientes para mantener a su familia que aún vive en Barquisimeto.

Llegó a Miami a probar suerte solo con lo puesto y un pasaporte estadounidense. Él mismo nos habló de la “suerte” que tuvo de haber nacido en Estados Unidos mientras sus papás realizaban un postgrado.

En Miami, estuvo varios meses aguantando con ahorros hasta el punto de que la situación se le puso apretada, porque debía gastar mucho. A pesar de ser ingeniero electrónico, Alexis empezó a trabajar como utility en un restaurante.



En este local fue donde estableció amistad con un grupo de dominicanos quienes, al ver su buena disposición para trabajar, aunque fuera en las labores más duras, le recomendaron e indicaron como aplicar en los parques de atracciones de Orlando.

Aún sueña con montar un negocio de tecnología, pero mientras reúne el capital necesario, trabaja en el personal de mantenimiento del parque.

Como Alexis, tantos ingenieros, abogados y profesores llegan a Florida solo con lo puesto, y consiguen en pequeños negocios, generalmente restaurantes o bares, un primer trabajo que les brinda la estabilidad que necesitaban para comenzar una nueva vida.

Que la Fuerza los acompañe en esta aventura.

  • Negro del icono de Instagram

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