• Luis Angel Rincon

Experiencia de un venezolano en Acre, Brasil

Hoy quisiera hablarles de un lugar del que probablemente nunca habían escuchado ni una palabra; un lugar tan remoto que seguro demorará meses en llegar el primer infectado por Coronavirus.

Río Branco es la capital del Estado de Acre, al norte del Brasil. Debe su nombre a José Maria da Silva Paranhos, barón del Río Branco, quien, en 1903, como ministro de Asuntos Exteriores, logró resolver la disputa por el territorio entre Brasil y Bolivia.

Así Acre se anexó a Brasil.

La mayor parte de este estado se encuentra cubierta por la selva amazónica. Acre es conocida también como la tierra del caucho.


Se preguntarán porque les escribo de este sitio en particular. Bueno, porque a este punto del Amazonas fue a parar uno de los tantos venezolanos que tuvo que dejar el país en busca de un futuro mejor.

Juan Fernando Yépez nos cuenta que llegó a Río Branco desde el Perú, por un trabajo temporal, y se quedó porque le pareció una ciudad tranquila, muy hermosa, con una arquitectura que mezcla lo moderno y lo antiguo en sus plazas, museos, palacios y parques.


Después de tres años, este monaguense dice sentir un apego a la vegetación abundante que rodea la ciudad, al Pará, a ese pueblo amable, a sus mujeres fuertes, al açaí, al carimbó y tantas otras cosas que hacen de Rio Branco un lugar de belleza única.

En las afueras de la ciudad, es interesante visitar los siringales, lugares donde se puede observar el tradicional proceso de extracción del caucho y el látex.

También se puede realizar prácticas de senderismo y turismo ecológico, prácticas de las que Juan Fernando es aficionado y a las que tuvo que renunciar en Venezuela, debido a la inseguridad.

—Acá me siento más conectado que nunca con la naturaleza, con la gente, con sus necesidades y el respeto que muestran por lo que lo rodean.

Aunque, en comparación con el sudeste de Brasil, Acre pareciera una región olvidada.

Incluso puede recordar a Venezuela en el difícil acceso a servicios médicos, transporte con horarios adecuados y servicios de buena calidad.

Aun así, Juan Fernando dice que vive mejor que en Venezuela.

—Claro que acá en Río Branco hay mucha pobreza, pero nada se compara a lo que vive la gente en Venezuela.

Mientras tenga el Amazonas cerca para Juan Fernando valdrá la pena encontrarse tan lejos del lugar que antes llamaba su hogar. Cuando se siente un poco alicaído, le basta con tomar uno de los tantos safaris fotográficos que le permiten al viajero, por un precio bastante accesible, capturar la asombrosa belleza de la vegetación y la fauna amazónicas, como los botos cor-de-rosa, que pertenecen a la familia de los simpáticos delfines.

—Lo importante es que uno encuentre un lugar en el que pueda tener una vida tranquila, calmada.

Lamentablemete el gobierno de facto de Venezuela le arrebató también esa posibilidad a Juan Fernando Yépez.

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