• Luis Angel Rincon

Cuarentena en Wuhan cuando me encontraba en Shangái

Recuerdo cuando hace unos cuantos años se estrenó la película Contagio. En ese entonces a muchos nos pareció un poco exagerada la posibilidad de que un pequeño virus pudiera desatar una tragedia de tal magnitud.

"No puede ser", decíamos entonces. Bueno, ahora pareciera que estamos a las puertas de una tragedia similar en China. No es de la misma gravedad que la de la película, pero les aseguro que genera el mismo temor.

Me tocó vivirlo hace unas semanas porque justamente me encontraba en Shangái cuando se desataron las alarmas con el coronavirus y cerraron por cuarentena la ciudad de Wuhan.

En verdad esta ha sido una experiencia totalmente nueva para mí en todos los años que llevo viajando. Por lo menos pude actuar a tiempo y tomar un avión de regreso a Reino Unido poco antes de que limitaran los vuelos internacionales.

No creo que yo hubiera podido resistir tener que estar dentro de una habitación sin poder siquiera visitar a algún amigo. Mi mayor temor era encontrarme así, prácticamente limitado porque no pudiera salir para evitar contaminarme con el virus.

Solo resistí así un día. Si no hubiera sido por Sonya que desde Reino Unido me consiguió un pasaje en British Airways para el día siguiente, hubiese muerto de los nervios.

Esta aerolínea ya ha anunciado que suspende todos sus vuelos a China continental. Ya temíamos que iban a cerrar la ciudad y yo estaba muy nervioso para ponerme a buscar un vuelo cercano.

Solamente al pensar que debía ponerme la mascarilla sentía que me ahogaba. Por primera vez tenía temor de acercarme a la gente. No quería conversar con nadie.

Primera vez que siento unas ganas tan urgente de abandonar un lugar. Bueno, debo admitir que siempre que viajo a Venezuela me invade una sensación de opresión similar, aunque de otra naturaleza.

Camino al aeropuerto, no podía evitar preguntarme qué sería de Wuhan. Al salir a la calle, que solía estar atestadas de personas yendo de aquí para allá, ahora la gente no encontraría más que un desierto.



Los únicos sitios que se encuentran más concurridos de lo habitual son los supermercados, donde la gente hace largas filas para poder llevar comida fresca a sus casas.

Ahora quienes se arriesgan a salir, ya sea al mercado o al trabajo, deben pasar por medidas extremas de seguridad, a fin de que las autoridades puedan verificar que no tiene síntomas de la neumonía que provoca el coronavirus.

Pese a que no se conoce exactamente el modo de transmisión, si por vía respiratoria, contacto o ambas, los expertos aconsejan medidas “similares a las de la gripe” para evitar contagios.

De repente me vi en la misma situación que el mexicano Daniel Stamatis, quien luego quedaría sitiado al ser puesta en cuarentena la ciudad por el brote del nuevo coronavirus. Por lo menos ya logró salir, gracias a que tenía visa americana.

Esta semana leí que un joven venezolano se encuentra encerrado las 24 horas del día en la habitación de su residencia estudiantil.

Ojalá que los latinoamericanos que se encuentran en Wuhan, si no pueden salir, logren mantenerse resguardados. Todos estamos en vilo por lo que ocurrirá.

  • Negro del icono de Instagram

©2019 by Salir de Venezuela. Proudly created by me, Luis Ángel Rincón.