• Luis Angel Rincon

Coromoto García, una venezolana que vive en Angola

Aunque la mayoría de los venezolanos que se van se decantan por destinos como Estados Unidos, España u otros países latinoamericanos, ya se puede decir con seguridad que en todos partes del mundo hay algún venezolano.

Incluso en lugares que parecería para un venezolano absurdo vivir, como alguna nación africana. Por ejemplo, Angola, en cuya capital vive la caraqueña Coromoto García.

Luanda es una ciudad ruidosa y caótica como Caracas, pero mucho más dividida. Tal vez dentro de unos años la crisis económica lleve a Caracas a dividirse realmente en clases sociales que tendrán sus propia forma de hablar, su propia ropa, sus propias calles y sus propias profesiones.

Al igual que la capital de Venezuela, en Luanda millones de personas salen muy temprano de sus casas para trabajar en la calle sin cansarse, imaginando que un día su vida será mejor.


La pobreza no escapa de esta nación

Coromoto no “escogió” vivir en Angola. Ella vivía en Alemania donde trabajaba para un empresa de alimentos que le ofreció un cargo importante en esta sucursal de África.

—Cuando me propusieron este puesto, no sabía mucho de Angola. En verdad me daba desconfianza volver a un país parecido a Venezuela.

Sin embargo, aunque tuviera muchas dudas, Coromoto aceptó porque le convenía mucho para su carrera.

—Y no me equivoqué. Muchas veces pienso en Venezuela.

Una gran parte de la población angoleña vive en condiciones extremas, y la corrupción forma parte del día a día.

Manejar es muy caótico como en Caracas, incluso también hay muchas alcabalas que la policía hace para hacerse de un dinero extra.

—En Alemania ya me había calmado. Acá se me ha vuelto a despertar el sentido de alerta.


El skyline de Luanda

Coromoto nos comenta que la ha afligido tener que estar continuamente pendiente de los servicios como los de agua y luz.

La comida es muy costosa, y comer en cualquier restaurante es todo un lujo.

—No me gusta tener que volver a vivir al día —dice esta caraqueña.

En verdad Angola es uno de los países más costosos para vivir. Las cosas cuestan demasiado. Se piensa que al ser un país africano la vida es barata, pero no es así. Los alquileres son tres veces más caros que en Europa.

Por otro lado, la mayoría de la gente vive en la pobreza, pero al mismo tiempo hay angoleños paseando en carros de lujo.

Como en Venezuela, el país tiene muchos recursos, pero solo explota el petróleo y esto se lo quedan sólo algunos. Además dependen demasiado del dólar y las importaciones.

Muchas veces Coromoto siente que ha vuelto a Caracas, aunque en Venezuela nunca hubiese tenido la posibilidad de desarrollar su carrera.

—A pesar del parecido, esto nunca será Venezuela. Extraño mucho el café de Venezuela, y también la vida nocturna de Caracas que ya sé que desde hace rato no existe.

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