• Luis Angel Rincon

Chile y su nueva visa a los venezolanos

Hace un par de años mi esposa y yo visitamos Santiago de Chile en plena temporada de invierno, entre junio y septiembre. Fuimos con la curiosidad de cómo sería esquiar en el sur.

Chile es un país de volcanes, pero también de montañas nevadas. A poco más de una hora de la capital, hay varios centros de esquí. Nosotros escogimos Valle Nevado, una estación moderna, grande, con tres hoteles que ofrecen muy buen servicio, y que cuentan con canchas para snowboard, heliski y heliboarding (a la que se llega por helicóptero).



En verdad me quedé muy sorprendido con el centro, no sólo por los maravillosos paisajes y la nieve de calidad, bajo un cielo azul intenso. No podía creer que un lugar así existiera en Latinoamérica.

A mi esposa no la convenció mucho, a pesar de estar claramente inspirada en sus amadas estaciones alpinas. No dejó de compararla con los Alpes, y encontraba las montañas de los Andes extrañamente aisladas, y hasta peligrosas.

Traté de no tomarlo personal. Supuse que se le olvidó que los venezolanos también tenemos nuestro corazoncito andino.

En nuestra estadía en Valle Nevado nos encontramos con gente de todas partes, sobre todo brasileños. Claro que no podían faltar los venezolanos, entre turistas y algunos que ya llevaban varios años en Chile.

Ahora parece que los chilenos quieren “ordenar la casa” y tener bien registrado quién puede pasar sus fronteras sin dejarse sobornar.

El año pasado establecieron una visa de turista para los haitianos y este año adivinen a quiénes les tocó.

Muchos dirán cuántas pestes nos están cayendo a los venezolanos para terminar en la misma situación que la gente de Haití en el resto de Latinoamérica.

Razones hay miles, pero este no es el espacio para discutirlas. Estoy convencido de que en las malas hay que saber buscar las oportunidades.

Este país andino nos sorprendió al poner en vigencia desde junio su visa de turista obligatoria. Un antiguo compañero que viajaba para allá en autobús me escribió para contarme que se había quedado varado en Perú y que ahora le tocaba ponerse a trabajar mientras esperaba los papeles. Como su caso habrá muchos.

Aun más breve que la norteamericana, la visa de turismo chilena dura tres meses para aquellos que viajen con fines de “recreo, deportivos, religiosos u otros similares”.

Se puede solicitar en cualquier Consulado de Chile en el mundo y debe presentarse el pasaporte vigente con cuatro fotografías tamaño 5x5, además de una carta de invitación de una persona o una empresa en Chile y pasaje de ida y vuelta.

El venezolano que quiera entrar a Chile ahora también debe acreditar solvencia económica. Debería contar con un aproximado de 50 dólares por cada día de estadía.

Mi amigo varado en Perú me comentó que les están pidiendo cuatro mil quinientos dólares como mínimo.

Una vez en Chile piensa migrar a otro tipo de residencia.

Otra forma de migrar a Chile para los venezolanos es solicitar la visa de responsabilidad democrática. Esa era la que antes se otorgaba solo desde Venezuela pero ahora se puede pedir en cualquier consulado chileno.

La única condición para solicitarla es que la persona se encuentre legal en el país donde realizará el trámite. Este documento facilita la estadía, especialmente para aquellos que buscan trabajo o vivienda.

Este requisito no se trata una tragedia, como algunos quieren hacer ver. Son trámites necesarios que les permiten a los chilenos llevar un control, para seguir ofreciendo una buena calidad de vida o, como sus centros de esquí, servicios dignos que no tengan mucho que envidiar a otros países del mundo.

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