• Luis Angel Rincon

Cómo es la vida de un venezolano en Chile

Chile se ha convertido en uno de los países que más venezolanos han recibido en los últimos años. Su economía en auge se presenta como un atractivo para todos aquellos que desean un mejor futuro. Lo que ocurre con las protestas hoy en día no debe asustarnos.



Hoy quisiera compartirles la experiencia de mi querido amigo Argenis Camacho desde que se mudó al país austral.

Para Argenis, Santiago se presentó como una opción atractiva. No contaba con nacionalidad europea o norteamericana y quería vivir en una ciudad grande. Además, como gusta mucho de la música, le atraía que en Chile se hicieran tantos conciertos y festivales.

Ya en Santiago vivía una prima de su mamá que pudo recibirlo los primeros meses, a los que se dedicó a buscar desesperadamente trabajo, enviando currículos a todas las ofertas que tuvieran que ver con su carrera.

Argenis es graduado en Comunicación Social, pero terminó consiguiendo puesto como operador en un Call Center.

Aun así para trabajar necesitaba contar con una visa de residencia temporaria. Esta visa es válida por un año, después de ese primer año se puede renovar y al segundo se puede pedir una residencia definitiva.


Después de unos meses Argenis ya había ahorrado lo suficiente para alquilar un apartamento para él solo. Aún no conocía todas las exigencias puestas para un alquiler. Prácticamente necesitaba la visa de residencia permanente, por lo que terminó arrendando una habitación en una zona bastante cómoda que consiguió después de buscar mucho. Por lo menos ya contaba con el dinero suficiente para pagar una buena garantía.

Argenis me cuenta lo contento que siente en Santiago. Una de las cosas que le sorprendió de la ciudad fue la amabilidad de la gente.

—Antes yo creía que los chilenos eran más cerrados y conservadores. Algunos lo son, claro. Pero la mayoría de la gente me ha tratado muy bien. Han sido muy simpáticos.

—¿Simpáticos como los venezolanos?

—¡No! Eso es imposible, Luis Ángel. Cualquier chileno comparado con un venezolano es muy tímido. Pero eso es porque nosotros somos demasiado extrovertidos.

Argenis cree que el hecho de que algunos venezolanos hayan tenido roces con los chilenos no solo se debe a la xenofobia, sino también a que como inmigrantes muchas veces tendemos a encerrarnos y ponernos aparte de la sociedad que nos está recibiendo.

Me comentó que a él le ayudó mucho unirse a un gimnasio en su vecindario, en el que ha establecido amistad con muchos chilenos. Al parecer, a los chilenos les gusta mucho andar al aire libre, en los parques, manejar bicicleta, ir a cafés… Ahora cada fin de semana Argenis está invitado a un “carrete”.

Al final, en cualquier país al que hayamos decidido emigrar, nos sentiremos bien por estar abierto a nuevas experiencias, a gente nueva, a sabores nuevos.

—Una buena actitud es lo que más necesita quien emigra —me dice Argenis—. Ningún lugar va a ser como Venezuela.

Así que como viajeros nos toca aceptar las diferencias con las que nos encontremos y debemos estar dispuestos a adaptarnos. A Argenis le ha funcionado.


Por Luis Ángel Rincón

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