• Luis Angel Rincon

Buquebus, una opción que no se debe despreciar

Cada vez son más los venezolanos que escogen Buenos Aires para asentarse y hacer una nueva vida. Es un ciudad enorme, muy bella y con miles de opciones para mantenerse ocupado y disfrutando.

Pero, antes de visitarla junto con Sonya, una de las cosas que más me llamaba la atención de Buenos Aires es su cercanía con Montevideo. Siempre me ha gustado este tipo de convivencias de grandes ciudades que se encuentran a pocas horas de distancias. Esa es una de las razones por las que amo Europa.

Quizás esta afición me venga porque crecí en Venezuela, y para nosotros viajar a otro país siempre implicaba un viaje largo, muy costoso, y que cada día se hace menos accesible.

Poder cruzar de la capital de un país a otra en un par de horas, incluso poder volver el mismo día, es una oportunidad que a mí me parece maravillosa y creo que no se debe despreciar.

Aunque se podría decir que son ciudades hermanas, Montevideo y Buenos Aires tienen historias y ritmos distintos. Si se encuentran en alguna de ellas dos, y tienen unos días libres, no cuesta mucho cruzar la frontera. Les aseguro que no se arrepentirá. Además cuentan con una opción de transporte tan maravillosa: el Buquebús.



Cuando estábamos en Buenos Aires, Sonya y yo tomamos este buque en el moderno barrio de Puerto Madero. No éramos los únicos. Había mucha viajeros. Cada año son más los argentinos cruzan hacia Uruguay en Buquebus. Hay muchas razones por las que vale la pena un viaje que suele terminar ante la belleza de las playas uruguayas como José Ignacio y la famosa Punta del Este.

El Buquebus, además de ser una alternativa atractiva, se ha vuelto la forma más rápida y tranquila de hacer este trayecto. El nuestro llegó y partió puntual, lo que Sonya, como buena inglesa, alabó con bases.



Muchos de los viajeros toman el Buquebus para cruzar el charco con su carro. Para los que no tienen vehículo, se pueden tomar autobuses asociados a la misma empresa tanto en el puerto de Colonia como en el de Montevideo que cubren distintos destinos.

Recuerden que si deciden viajar por alguno de los distintos pasos internacionales que unen a la Argentina y Uruguay, lo más probable es que terminen en embotellamientos o percances que al final alargan y amargan el viaje, sobre todo si se realiza en feriados. Por no hablar de la vuelta.

Siempre me ha parecido absurdo que se arruine el beneficio de unos días de descanso por unas cuantas horas de tráfico. De chamo pensaba mucho en esto cuando volvía con mis papás de las vacaciones en Margarita.

Obviamente no puedo evitar comparar Conferry con Buquebus. En este último no van a extrañar las largas colas que se hacían en Puerto La Cruz a la espera de abordar.



Otras diferencias son notables. Primero, la terminal y la sala de espera del Buquebus son muy bonitas y enormes. Una vez que se ha procedido al abordaje, el personal entrega unas bolsas para que los pasajeros se cubren los zapatos, aparentemente para proteger la alfombra del interior.



Cruzar el mar de la Plata toma unas dos horas, durante las cuales se dispone de asientos cómodos, además de mesas para trabajar o simplemente observar el río. También cuentan con WiFi.

Algunos pasajeros aprovechan para visitar el free shop, abierto durante todo el viaje, para comprar chocolates y tecnología.

Sonya y yo disfrutamos de unos cafés helados y unas facturas con dulce de membrillo que estaban deliciosos.

A los que se encuentran por el Cono Sur les recomiendo mucho esta experiencia que no requiere una danza de dólares para cumplirla.

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