• Luis Angel Rincon

A Colombia por carretera

Hasta hace muy poco viajar por carretera desde Venezuela a Colombia, el principal destino y ruta de tránsito hacia otros países de la región, se estaba tornando en motivo de angustia.

Recordemos que este trayecto que había sido una vía natural y cotidiana se mantuvo por unos cuantos años cerrado. Actualmente parece que vuelve a regularizarse la circulación de viajeros por la frontera, lo que la convierte en una opción importante para los que se van. Además, viajar por tierra a Colombia significa más de un 70% en reducción de gastos.

En teoría basta con llegar a San Antonio del Táchira desde cualquier parte de Venezuela y luego cruzar la frontera. Sin embargo, sabemos que hoy día puede ser bastante arriesgado transitar el interior del país. Para evitar algún inconveniente, lo recomendable es viajar de día.

Confieso que ya en 2010 estaba yo un poco asustado con la idea de cruzar la frontera entre Venezuela y Colombia. Había escuchado tantas historias, una más horrible que la otra, desde secuestros hasta desapariciones de turistas.

Realmente no temía por mí, sino por Sonya, con la que aún no estaba casado y a la que se le nota la facha de europea a kilómetros.

Queríamos ir a una posada muy bonita de la Pamplona colombiana que atendía una amiga nuestra, una madrileña y mochilera veterana que decidió establecerse en esta pequeña ciudad andina.

Si se parte desde Caracas, solo se necesitan unos diez dólares para viajar hasta San Antonio. Los autobuses se toman en el terminal de La Bandera. Hay infinidad de líneas de transporte que cubren esta ruta, pero la venta de boletos no es regular.

Para conseguir un pasaje, la mejor opción es acudir al terminal con todo y maletas. Conseguir un boleto depende de si las líneas cuentan con un autobús o un chofer que viaje ese día para el destino que necesitemos.

Para San Cristóbal hay salidas diarias. El trayecto es de unas 10 horas. Cuando viajé con Sonya todavía eran comunes los autobuses expresos en los cuales es relativamente cómodo viajar. Actualmente cubren casi todos los trayectos, los populares autobuses Encava, con sus asientos estrechos y rígidos.

Una vez en el terminal de San Antonio basta con tomar uno de los tantos taxis que continuamente gritan “Cúcuta, Cúcuta” para acercarse a la frontera donde se debe llenar un formulario y solicitar el sello de entrada y salida. Este formulario se trata de una planilla que se debe entregar con una estampilla que generalmente venden cerca del puente.



Después toca lo que ya se ha vuelto una de las imágenes más representativa de la crisis emigratoria venezolana: cruzar el puente a pie juntos con la marea de gente con sus maletas, o lo que se cargue, al hombro. No es un trayecto largo. Son aproximadamente 50 metros.

Ya en el lado colombiano, deberá contestarse las preguntas de rigor y un funcionario sellará el pasaporte. Una vez en Colombia el viaje se facilita, aunque hay que tener mucho cuidado con los taxistas que buscarán sacar más dinero de lo que cuesta una carrera hasta el terminal de Cúcuta.

En el terminal, sin los inconvenientes a los que nos hemos ido acostumbrando en Venezuela, se consiguen los autobuses expresos que salen a cualquier rincón de Colombia. Muchos venezolanos querrán extender su travesía a otros países de la región en esta danza de migrantes culpa del chavismo.

Existen otras alternativas a la hora de viajar por tierra a Colombia, un poco más costosas, como las que ofrecen algunas agencias, entre ellas Venezuela Travel International, la cual también cubre otros destinos latinoamericanos como Perú, Chile y Argentina.

Esta agencia ofrece un viaje de 1 día y 15 horas por carretera hacia Bogotá, con un valor de 90 dólares. Sus autobuses salen los domingos desde ciudades como Caracas, Valencia y Puerto La Cruz.

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